En la Asamblea Legislativa, Javier Milei pronosticó que Cristina Kirchner “va a seguir presa porque es una chorra”

El Presidente, en cadena nacional, hizo varios frenos a la lectura de su discurso para hablarle a la oposición con sarcasmo e ironía.

En el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Javier Milei le lanzó varias chicanas a la oposición que estaba presente en el recinto. Les dijo: “Fascistas”, “manga de chorros” y “mentirosos”, entre otras cosas. Pero cuando se refirió a Cristina Kirchner, sin nombrarla, fue lapidario: “Vamos, sigan mintiendo, manga de ladrones, manga de chorros. ¡Por eso tienen a su líder presa! Y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia”.

Ya desde el inicio, y luego de que se escucharan los vitores ‘Presidente, Presidente’“, el primer mandatario tomó el micrófono con las dos manos, giró la cabeza y, mirando hacia su izquierda, le lanzó a la oposición: “Ustedes también podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”.

Después de los aplausos por esa chicana, Milei siguió leyendo los ítems de los logros de su gestión y hablaba de la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal, cuando volvió a mirar a la oposición y le dijo: “No pueden aplaudir porque se les escapan las manos a bolsillos ajenos”.

Pero eso era sólo el principio de un discurso que tuvo varias dedicatorias sarcásticas del Presidente al kirchnerismo: “Dale, sigan con las operaciones que después los voy a ir a buscar cuando se caigan en la Justicia por mentirosos, dale”. Y siguió con su discurso.

Aunque no pasaría mucho más para que Milei volviera a dirigirse a la oposición, en algunos pasajes, con su característica efusividad. Hablaba de la libertad y la propiedad, cuando volvió a girar la cabeza y los desafió: “A ver, a ver, ignorantes, la justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley y está precedida de un robo, manga de ladrones, delincuentes; por eso tienen a la suya presa”.

Iba por el ítem 4, incluso ni siquiera lo empezó a leer, cuando les volvió a hablar porque alguien mencionó a José Luis Espert: “Sí, sigan con las operetas que la gente sabe que son unos mentirosos, saben que los audios son falsos, saben que el que declaró ya dijo que era mentira. Pero sigan así ustedes mintiendo a la gente con situaciones que no tienen, además, los crudos. Vamos, sigan mintiendo, manga de ladrones, manga de chorros. ¡Por eso tienen a su líder presa! Y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia”.

El Congreso se lanzó en un aplauso, algunos de pie; también había varios con sonrisas que no podían borrarse, y el grito de “Presidente” ganó el recinto.

En ese contexto, Milei retomó con el ítem 4 de su discurso sobre la Ley de Modernización Laboral. Para ese entonces la voz debía esforzarla por el murmullo generalizado. Y entonces gritó: “Los campeones de los derechos de los trabajadores dejaron sin ningún tipo de derecho a la mitad de los trabajadores… Y eso al margen de que se fueron de su último gobierno con una situación en la que el 30% de los trabajadores formales eran pobres“.

Y siguió, jocoso: “¡Qué alergia le tienen a los datos! El desempleo bajó. Dedicate a recitar poemas y a hablar de los datos, no, porque de eso no sabés nada”. Luego de los aplausos de ocasión, con una sonrisa ironizó: Qué interesante que en el Congreso me encuentro con parte de mi banda de rock, ‘La Banda Presidencial’“. Y mirando a Gerardo Martínez, le dijo: ”Dejá de mirarte al espejo, Martínez, los chorros son ustedes“.

Y ante el barullo, Milei volvió al sarcasmo: “Así que aquí un fracasado llegó a Presidente. ¡Qué interesante!“. Los aplausos volvieron y, para ese entonces, el discurso presidencial dejó de lado las chicanas sucesivas y el Presidente continuó con la lectura.

Aunque no duró mucho. Y cuando comenzó a hablar de la moral como política de Estado y ante el murmullo, se cansó: “Daleee, los fascistas son socialistas que entendieron que el camino no era la violencia. Por lo menos sé menos bruto y andá a estudiar. Es más, en un libro que se llama La doctrina del fascismo, estos personajes siniestros decían: “Nada fuera del Estado, todo dentro del Estado y nada contra el Estado”. ¿Qué tiene que ver eso conmigo? ¡Tiene que ver con ustedes, que estaban inspirados en un fascista! Primero agarrá los libros, después decime todo lo que quieras“.

Pasó otro momento de respiro y lectura del discurso, pero cuando Milei hablaba de la falta de inversión, producto de la inestabilidad y la inseguridad jurídica, que destruía empresas y puestos de trabajo todos los años… Se mostró molesto y sobrador, como si fuera un maestro cansado: “De vuelta, aprendan, vayan, miren los números. Digamos, yo entiendo que ustedes suman con dificultad, pero vayan y miren los números. Les cuento que la tasa de desempleo bajó a pesar de que aumentó la oferta. Quiere decir que aumentaron los puestos de trabajo más que lo que aumentó la oferta. Pero de vuelta. Sería divertido poder debatir con ustedes si supieran algo. ¿Pero qué puedo esperar de ustedes que en el último gobierno emitieron 28 puntos del PBI, tres en el último año para ganar una elección?“.

El Presidente hablaba de la pobreza y la doctrina Safaroni, impulsada por el kirchnerismo, que hicieron de las “calles un baño de sangre” y, después de leer, “recibimos un estado fallido en todos los ámbitos”, sonriente dijo: “Son muy pintorescos”.

Después de agradecerle a Santiago Bausili por “salvarnos de la hiperinflación”, Milei se dirigió a un opositor: “Podrías salir o seguir recitando y decir cosas con sentido, porque llegaron a dejar brecha del 300%, eso no es devaluar. Devaluar, devaluaron ustedes. Nosotros sinceramos el desastre que ustedes dejaron”.

Cuando hablaba sobre seguridad y Patricia Bullrich, el Presidente hizo un alto y les dijo con sorna: “Después le pasamos la versión en dibujitos para que ustedes entiendan”.

Cuando fue el ítem de las AHU, Milei los desafió con dos cruces. Primero les dijo: “Robar está mal, pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables haciéndolos esclavos para amasar poder, excede a cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario”. Luego, como lo cruzaron, siguió: “A ver, ustedes que usaron los planes sociales para robar a la gente con la intermediación, o sea, y los condenaban, digamos, a la pobreza y los convertían en esclavos, ¿de qué hablan? Si además no saben ni siquiera sumar. Pero eso sí, ustedes escondían detrás de las causas justas a un montón de delincuentes para que de esa manera después no les toquen los robos, manga de delincuentes“.

Con la gente de pie y aplaudiéndole, Milei redobló la apuesta: “Kucas, yo les voy a avisar algo, Kucas. ¿Saben qué? Me encanta domarlos, me encanta hacerlos llorar y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”.

Tras los cantos de los libertarios, el Presidente retomó el discurso. Se adentraba en el tema de la educación, cuando saltó: “Ustedes son muy divertidos para el debate, tienen todo el pasado por delante”, y “sí, seré muy pordiosero, pero les gané por goleada a ustedes en un balotaje”.

Y al hablar de ordenar la economía, la seguridad y las calles y del ejemplo de Aerolíneas Argentinas, dijo: “Desde 2008 a nuestra llegada le costó 8.000 millones de dólares a todos los argentinos y este año generó ganancias por 100 millones de dólares. ¡Andá a buscarla al ángulo, Kuka!“.

De nuevo los aplausos. Para ese entonces, la cara de Milei estaba roja, la sonrisa socarrona lo podía. Y, en ese contexto, la siguió: “Parece que los estados contables no dicen lo mismo. Dé vuelta. No sabe leer, no sabe mirar un número. Gracias por confirmarlo. Vaya y lea los balances, señora”.

Tras una tensa calma, y mientras se ocupaba de hablar de los minerales y del valor estratégico en la cadena de Occidente, un referente de la oposición lo cruzó y le respondió furioso: “No, claro, ustedes que se entregaban a Venezuela y que se entregaban a los terroristas de Irán, que nos metieron dos bombas, ¡dale! Donde la corrupta, además, firmó un memorándum y venía a explicarme qué pasó con Nisman. ¡Dale! ¡Manga de asesinos y chorros!“.

Seguía exponiendo sobre el nuevo orden mundial y la forma en que Argentina se debe insertar en él, cuando escuchó un murmullo y le respondió jocoso: “Dale, andá a defender a Cuba, Corea del Norte y a todos los comunistas asesinos que mataron a ciento cincuenta millones de seres humanos. Dale”.

Mientras disertaba sobre los dos capitales más importantes que tiene la Argentina, sus recursos y su ubicación, el Presidente, serio, frenó y se giró a la izquierda; con voz pausada, dijo: “Cuando hablo de capital humano, hablo de la gente. Usted no puede ser tan, tan ignorante. Su ignorancia lastima”. Terminó indignado y luego se rio y dijo: “Esto no, esto no lo escuché nunca”.

Cuando llegó el turno de hablar del futuro, Milei dijo que “Argentina está experimentando varios procesos virtuosos”. Se refirió a la energía y detalló: “El año pasado exportamos 80 mil millones de dólares totales. En cinco años… El cual lo pagaban el triple y se llevaban la diferencia. ¡Manga de corruptos! Por eso defienden tanto a Piedrita, dale. Por eso defienden tanto a Chatarrín de los tubitos caros (NdeR: por Paolo Rocca, CEO de Techint), dale…. Si no hubieran estado ustedes rompiendo el Estado, seríamos un país grande”. Y concluyó con que se espera una exportación del complejo energético de unos 50 mil millones de dólares.

Y continuó: “De hecho, si no fuera por cavernícolas como ustedes, e hiciéramos las cosas no como una gran hazaña, sino como las hace Chile; la Cordillera nos daría un millón de puestos de trabajo reales, no cosas inventadas en el sector público para tapar, digamos, las atrocidades en materia de empleo… Quiero argentinos produciendo, no argentinos parásitos”.

Sobre el eje de generar un nuevo sentido de orgullo nacional, sustentado en lo que pueden hacer los argentinos como recursos humanos, Milei se ofuscó por una interrupción y se rio en silencio, hasta que se dio vuelta y a Martín Menem, a cargo de Diputados, le dijo: “Qué paciencia que tenés”. Volvió con una sonrisa la mirada hacia la hoja donde estaba el discurso, se mofó: “¿Con cuáles crees que van a funcionar los data center? Dale, no puede ser que sean tan brutos“.

Y cerró con dos giros contra la oposición: les dijo “adversario deshonesto, un adversario que va a romper todas las reglas que él mismo creó con tal de frenar este cambio de era” y “parásitos.

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